Posted on: 25 de noviembre de 2025 Posted by: Cristina Sierra Comments: 0

Buenas tardes con amor y salud.

Uno de mis profesores de la facultad nos definía a caracoles y babosas con un tono burlesco: asquerosos, babosos, rastreros, hermafroditas, cornudos… Y así, entre risas, los términos se nos quedaban grabados.

Nunca me había preguntado si las babosas se autofecundaban, pero este invierno lluvioso me ha dado la respuesta. Con la capa freática por encima del suelo, han salido a reproducirse en masa. Ahora entiendo por qué en lugares como Asturias o Galicia hay tantas.

Las babosas dejan un rastro de feromonas para encontrar pareja, porque no se autofecundan. Cada una tiene órganos masculinos y femeninos, pero intercambian esperma para luego fecundar sus propios óvulos. Lo más curioso es que sacan sus órganos reproductores al exterior y los entrelazan. Si lo han visto en el vídeo, seguro que les ha sorprendido tanto como a mí.

Por supuesto, tenía que comprobarlo de cerca, así que las molesté un poco (solo un momento, por pura curiosidad científica). Se contraen y van recogiendo sus órganos poco a poco, pero no se separan tan fácilmente.

Y bueno, bendita la lluvia… A pesar de los charcos, los caminos embarrados y los portillos en las paredes, espero que este verano me ahorre unos cuantos viajes con la cuba de agua al campo.

Gracias por acompañarme. Chao!!

#Babosas#Hermafroditismo#Lluvia#CuriosidadesDeLaNaturaleza#GanaderíaSostenible

Leave a Comment